Situación en Venezuela: Cómo es volver al país después de 3 años

Situación en Venezuela Cómo es volver al país después de 3 años

Coucou ! El post de hoy es muy especial porque no vamos a hablar de Francia sino de Venezuela. Te voy a contar cómo es la situación en Venezuela desde mi experiencia de volver al país después de 3 años sin haber ido. Primero te voy a dar un pequeño resumen de la situación para que puedas ubicarte. Después hablaré de las gratas sorpresas. Y por último te comentaré lo que menos me ha gustado. Vamos allá.

¿Qué pasa en Venezuela?

Como sabes, la situación en Venezuela no es nada buena desde hace varios años. En 2009, justo después de haber regresado de Alemania, empecé a notar que varios productos importados comenzaban a faltar en los supermercados. Pero se podrían considerar como “productos de lujo”.

En 2013, para la muerte de Hugo Chávez, ya se hacían colas en los supermercados para poder obtener productos básicos. 

En 2015, año en el que me vine a Francia, tenía que pasar todo el fin de semana haciendo 4, 6 o hasta 8 horas de cola para conseguir un kilo de arroz o de leche que en muchas ocasiones no lograba conseguir porque se acababan antes.

Todo esto pasaba con los productos regulados por el gobierno, que eran los productos de la cesta básica (los que se consumen diariamente). Aunado a ésto, en esa época solo podías comprar los productos básicos dos días específicos a la semana por el número final de tu cédula de identidad o DNI. 

Eso era para el común de la población.

Como siempre, cuando hay control de algo se desarrolla un mercado paralelo. Si por X o Y no conseguías los productos a los precios regulados, podías pagar 2 o hasta 5 veces su precio en el mercado paralelo. Una opción no disponible para todos. 

-> Te puede interesar mi post sobre venezolanos que me inspiran.

¿Y ahora cómo está la cosa?

Evidentemente, la situación va más allá de la comida. La crisis afecta a todos los sectores, desde el transporte hasta los bancos, pasando por la salud y los servicios. 

En esta ocasión no hice cola (más allá de lo normal) para comprar ningún producto. En primer lugar porque solo iba por 4 semanas y no tenía tiempo, y en segundo lugar porque no busqué ningún producto básico durante mi estadía.*

Sin embargo, las colas seguían existiendo. En esta ocasión, el gobierno implementó un programa para poder adquirir los regalos más económicos y las tiendas que participaban (especialmente de ropa) tenían su habitual cola en la entrada.  

Debo mencionar que yo fui durante el periodo navideño (todo el mes de diciembre). Y en esta época es normal que la gente tenga un poco más de poder adquisitivo y que el ambiente sea un poco más alegre que el resto del año, por lo que es muy probable que mi visión esté moldeada por este factor.

*Reflexión: lo que antes eran productos básicos para mi (como la leche), ahora han dejado de serlo, por lo que me fue más fácil adaptarme a lo que había disponible. 

Lo mejor de haber vuelto

Como sabes, en este mundo no todo es bueno ni todo es malo. Siempre hay un poco de todo. Evidentemente volver a tu país de origen en donde creciste y tienes a tu familia te hace feliz de cierta manera, así que empecemos con los puntos positivos de esta experiencia: 

  • ¿Influencer?: Una experiencia muy cómica que me pasó fue con respecto a mi profesión. Como debes saber, Venezuela es un país petrolero y evidentemente la carrera de Ingeniería es muy popular y una de las que posee más prestigio en el país. Y como adolescente sin saber qué estudiar, yo seguí a la multitud y empecé a cursar estudios de Ingeniería Geofísica. Algo que no duró mucho tiempo. Pero durante mi proceso de cambio para Idiomas me dijeron en una ocasión que era mejor ser ingeniero que licenciado. Menos mal que a mis cortos 17 años no hice caso y continué con lo que quería hacer realmente. En esta ocasión, al regresar, fue muy grato ver como la nueva generación de primitos o niños de amigos estaba considerando la carrera de idiomas (o aprender seriamente otro idioma) como una opción gracias al hecho de conocer este blog. 
  • Navidad con la familia: aquí no hay mucho que decir. Pasar navidad con la familia y comer los platos típicos siempre es una bella ocasión (aunque debo decir que el ambiente en las calles y en general fue el más triste que he visto en mi vida, no había casi música y los fuegos artificiales brillaron por su ausencia). 
  • La comida: todos hablan de comer los platos típicos de su país, que si una buena arepa o una buena hallaca. Para serles sincera, en europa podemos conseguir estos platos con cierta facilidad actualmente. Incluso en Lyon contamos con restaurantes o particulares que nos ofrecen estas opciones (no te pierdas mi video de un amigo francés probando el plato típico venezolano en Arepado). Pero algo muy difícil de conseguir es la comida internacional adaptada a nuestro país. Es por eso que durante mi estancia no pude dejar de pasar la ocasión para comer los sushis y la comida china venezolana ¡ÑUMI!
  • Clima, bendito clima: evidentemente este es un regalo de los dioses que tenemos en el país. En diciembre las temperaturas son bastante frescas porque ya ha bajado pacheco en Caracas (el frío de la montaña) y para mi, poder estar en camiseta manga corta y short en el mes de diciembre es un descanso bien merecido.

No todo es color de rosas

Pero claro, apartando estos elementos que de cierta manera eran de esperarse (el clima, la comida y los amigos), del resto no era muy sencillo. Como son muchas cosas, les voy a mencionar las que a mi más me afectaron durante mi estadía en Venezuela:

* El transporte: ya yo sabía que la situación en Venezuela con el transporte no estaba bien. Había escuchado lo de las perreras (una especie de camión que tiene una “jaula” detrás para transportar ganado y que se usa actualmente como autobús). Esto se ve principalmente en las ciudades el interior del país.

En Caracas el problema principal para mi fue el metro. Intentaba tomarlo en las horas con menos gente pero en un par de ocasiones me tocó el comienzo de la hora pico y no tardaba menos de hora y media para poder ir a mi casa (¡cuando normalmente eran 15 minutos!). Y era principalmente por dos razones: las personas hacen la fila al borde del andén y los trenes no se paran siempre en la misma posición, así que aunque estuviera delante, en la mayoría de los casos la puerta no se abría delante de mi.

Y en segundo lugar, si no se abre delante de ti la puerta, tienes que sacar a todos del medio para poder meterte tú. Evidentemente no hay orden de prioridad y entre una persona que está desesperada por volver a casa después del trabajo y tú que vuelves a casa después de un día normal, el nivel de desesperación no es el mismo y la voluntad de ella te supera. Así que mi opción muchas veces fue tomar el metro en sentido contrario y después tomarlo en el sentido correcto en una estación más vacía. Esto añadía 45 minutos a mi trayecto pero al menos me aseguraba de entrar (sé que esto pasa en muchos lugares y que para muchos es normal, pero si vienes de una ciudad mediana como Lyon en donde lo máximo es esperar 3 trenes para poder subir y no 8 como en Caracas, es bastante chocante). 

-> No dejes de ver cómo me he afrancesado.

* El dinero y los bancos: es claro que con una inflación de más de 1.000.000% este no iba a ser un tema fácil.

En primer lugar, mi tarjeta de débito no me debaja pasar más de cierta cantidad de dinero. Esto era especialmente problemático si el límite no te permitía compar un combo de comida en una feria de comidas. Mi solución temporal: tener dinero en dos cuentas diferentes. Claro está, llegué a esta solución después de haber pasado por más de una situación de urgencia. Así que si piensas ir a Venezuela próximamente o conoces a alguien que lo haga, toma esto en cuenta.  

En segundo lugar, el efectivo. Especialmente en el interior del país, el tema de tener dinero en efectivo (cash, sencillo) era fundamental. Para querer trasladarme de una ciudad a otra necesitaba tener efectivo (habían muy pocas opciones de pago con tarjeta). El problema se presentaba con el límite de retiro diario en los bancos. Por ejemplo, para trasladarme a otra ciudad necesitaba unos 20€ pero diariamente solo podía tener 5€ del banco, por lo que tuve que ir 4 veces para poder obtener el dinero. Cuando estás solamente algunas semanas y tienes el tiempo contado, no es lo más gratificante. Sin embargo, debo decir que hay otras formas de pago digitales que facilitan mucho las cosas, solamente que yo no tuve el tiempo de conocerlas. 

Por último, me sorprendió mucho ver que en alguos lugares el precio estaba en Bolívares Soberanos y en Dólares (especialmente para los aparatos electrónicos). Y me sorprendió aún más ver que con la inflación, el precio en bolívares aumentaba, ¡y el de dólares también! (mientras que en otros países, los precios en dólares se mantienen).

¿Es todo?

Claro que no, ahora te toca ver el video en donde menciono otras cosas y doy más ejemplos. Hay un par de anécdotas que no mencioné en esta ocasión porque me gustaría hacer un video en forma storytelling para compartirlas ¿qué piensas? ¡Dímelo en los comentarios!

También te invito a ver mi video anterior en donde te hablo de las novedades en el blog y en el canal para este año. 

Y por supuesto, te invito a unirte a la newsletter para no perderte de nada, entrar a nuestro grupo privado de Facebook, y, como en esta ocasión, poder tener acceso a los videos antes que otros. 

Nos vemos en un próximo post, 

JL 


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